El sabor espectacular la calidad de la carne muy buena
Acompañamiento ideal para los caldos o como botana, ligeritos, me encantaron.
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Caldos de Huesos
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Bebidas
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Programas de kaldos
Cada cuerpo es diferente y merece atención
Nuestros caldos tienen un potente perfil nutricional cargado de colágeno y gelatina, ácido hialurónico, aminoácidos escenciales, glucosamina, condroitina, vitaminas y minerales que le aportan una amplia gama de beneficios a tu salud.
Contribuyen a la digestión y la absorción de nutrientes, a la vez que activan procesos de limpieza y desintoxicación que equilibran la microbiota.
Apoyan al funcionamiento de neurotransmisores y hormonas, mejorando la concentración, la gestión del estrés y el estado de ánimo.
Promueven la relajación y ayudan a conciliar el sueño favoreciendo un descanso más profundo, reparador y de mejor calidad.
Aportan energía natural y ayudan a relajar la tensión muscular, mientras nutren y reparan tejidos para fortalecer huesos, músculos y articulaciones.
Favorecen la desinflamación, la regeneración celular y la cicatrización, revelando una piel más tersa, cabello brillante, uñas fuertes y una vitalidad renovada.
Consumirlos en ayuno apoya a la autofagia, limpiando y renovando las células, lo que optimiza el metabolismo, reduce la inflamación y favorece un peso saludable.
Nuestro proceso de elaboración garantiza la máxima calidad y beneficios nutricionales.
Nuestros caldos son producto líquido congelado, elaborado con agua filtrada de alta pureza. Usamos huesos de animales de libre pastoreo y vegetales orgánicos libres de fertilizantes.
Cocinamos de 24 a 48 horas a baja temperatura, respetando el tipo de hueso para extraer todos sus minerales, colágeno y nutrientes escenciales.
Ultracongelamos los caldos a -18°C con enfriadores de alta velocidad. Así sellamos su frescura y garantizamos que sus nutrientes y sabor lleguen intactos y seguros hasta tu hogar.
Resolvemos las dudas más comunes sobre nuestros caldos de huesos.
La mayoría de las personas que toman caldos k.eat no sienten hambre, pues el caldo sacia muchas de las necesidades fisiológicas de tu cuerpo.
Un día antes pasa al refrigerador los caldos que vas a usar para que se descongelen despacio. Una vez descongelados, vierte tu caldo en olla de vidrio o de acero inoxidable y caliéntalo hasta que hierva (evita microondas).
De preferencia en ayunas, antes de tu desayuno. Ventajas: energía estable para todo el día, menos antojos, más claridad mental. Si no se te antoja en la mañana, tómalo en la noche, antes de tu cena o como reemplazo de tu cena. Ventajas: cuerpo relajado y sueño más reparador.
Mantenlos en congelación a -18°C. Una vez abierto, guárdalo en el refrigerador y consúmelo en menos de tres días. Recuerda, ¡no lo vuelvas a congelar!
¡Sí! Pero te recomendamos evitar toda la comida industrializada mientras estés tomando caldos, pues recuerda que estás reparando tus paredes digestivas.
La meta es tomar un caldo cada día, pues la constancia es la que da resultados. Si esto te cuesta trabajo, empieza con 3 por semana y ve aumentando. Conforme conozcas los sabores y tu cuerpo se acostumbre, va a ser tu básico para sentirte increíble a diario.
Los primeros días puedes sentirte cansad@ o con dolor de cabeza. Es una crisis curativa, tu cuerpo está limpiándose y reaccionando a la abstinencia de azúcar refinada y carbohidratos procesados. La clave es beber más agua, dormir muy bien y no hacer ejercicio exhaustivo. Los mayores resultados llegan después de 2 MESES de consumir los caldos k.eat diariamente.
Te recomendamos agregarle limón recién exprimido. Además puedes añadir aguacate, cebolla y hierbas como cilantro, perejil, romero, orégano o la que se te antoje, siempre orgánicas.